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Capítulo 15: El Mensaje de Dios

  • Foto del escritor: Fiel creyente
    Fiel creyente
  • 28 ene 2021
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 20 abr 2021

CAPITULO 15

EL MENSAJE DE DIOS



Este capítulo que voy a escribir es el que considero más importante de todos. Sé que me he tardado en escribirlo, pero es que he estado esperando el momento adecuado para hacerlo. No porque yo quiera, sino buscando tener la Sabiduría necesaria para poderlo expresar.

Sin embargo, al ver que es tanta la información, lo he dividido en dos partes. Y ésta que les estoy presentando es solo la primera.


* * *


Por tres años, he estado llena de dudas y miedos por escribir este capítulo, por muchas razones. Primeramente, porque pensaba que se iban a burlar cuando hiciera las descripciones de lo que vi.

Otra razón es, que sentía que estaba pecando porque mi encuentro no fue con Jesús sino con el Padre. Y pensaba que esto estaba mal porque el camino hacia el Padre debía ser a través de Nuestro Señor Jesucristo.

Además de sentirme indigna, pensaba que no debió ser así. Que era una jugada del mal. Pero más adelante les voy a explicar por qué las cosas pasaron así. Lo he podido entender mientras ha ido pasando el tiempo.

Papa Dios poco a poco me ha ido enseñando las respuestas a todas estas dudas. Ya sea a través de la Misa, lecturas, mensajes en línea (online) escritos o en videos.

Por eso es importante que siempre estemos atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor. Porque Dios siempre se está comunicando con nosotros aunque estemos en este plano terrenal. Puede ser a través de un pensamiento, una persona, un cura, un pastor, un anuncio, etcétera. También, nos han traído grandes mensajes, la Virgen personalmente, el Ángel Gabriel, y hasta el mismo Jesús. Y esto lo hacen por el amor que nos tienen, para protegernos y para que no caigamos en tentación, que haga que se pierda nuestra alma.

Pero, ¿cómo saber si el mensaje que recibimos proviene de Dios? Muy fácil. Si el pensamiento que tenemos sigue la doctrina de Cristo, proviene de Dios. Si es para hacer el bien, proviene de Dios. Si te impulsa llevar la Palabra, aunque sea a un desconocido, proviene de Dios.

Dios nunca nos va a llevar a la venganza, a provocar miedo, o a hacerle daño a ninguna persona, porque todos somos Sus hijos. Ellos nos aman a todos por igual.

La Virgen llora cuando rechazamos a Su Amado Hijo Jesús. Y Jesús, vuelve a sufrir los mismos dolores que sintió en la Cruz. Cada vez que pecamos, o sentimos odio o rencor por alguien. Es como si le enterraran un clavo nuevamente.

Ellos se regocijan con nuestras Oraciones o cuando ayudamos a alguien. Pero más que la ayuda física, sienten un gozo especial cuando llevamos a un hermano a Sus brazos. Cuando ayudamos a un alma perdida a salvarse.

Hay mucha confusión en este plano terrenal de lo que tiene prioridad en la vida. Hay demasiadas distracciones que no permiten que podamos concentrarnos en lo que debemos. Demasiados estímulos negativos que nos desvían del camino correcto. Todo eso lo sabe Dios. Por eso Cristo dijo en la Cruz: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".

Ellos saben lo ignorantes que somos. Por eso es necesario, los que conocemos un poquito de la Palabra, continuar llevando el Mensaje. Para salvar más almas y que, las almas que le pertenecen a Dios, no se pierdan.

Los que somos Bautizados por el Espíritu Santo, llevamos como un sello por toda la eternidad. No importa lo que hagamos para rechazar a Cristo, Dios nos va a buscar para que regresemos a Sus brazos, como le pasó a Jonás y al hijo pródigo. Pero es importante entender que no es Dios que nos envía cosas malas, somos nosotros mismos que, si le damos la espalda, nos vamos a encontrar con el enemigo.

Este, nos pinta la vida terrenal, como lo único que importa, olvidando que este estado es uno temporero y de preparación para la eternidad. Por eso nos llena la cabeza, y hasta el alma, con cosas terrenales: riquezas, fama, poder, belleza, tecnología, drogas, sexo. Y hasta se han hecho nuevas leyes, religiones o movimientos, con filosofías que van totalmente en contra de Sus enseñanzas.

Es muy importante encomendarnos diariamente en el nombre de Jesús, y cubrir nuestra casa con la Sangre de Cristo, para que todo mal se aleje de nuestras vidas y no seamos perturbados o tentados con todas esas cosas terrenales.

Y pedir por nuestros seres queridos; por el Papa, que es el líder de la Iglesia en la Tierra; por los sacerdotes y pastores de la Iglesia, para que Dios les dé sabiduría; y por los líderes de las naciones, para que sean compasivos y tomen decisiones sabias para los pueblos a quienes dirigen.

El vivir en Santidad no significa que dejemos de vivir una vida común, sino, que no desvíen nuestros pensamientos o nuestra fe para darle prioridad a las cosas terrenales.


"Dadle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios"

(San Mateo 22:21)


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(De no poder accesar el enlace, pueden hacerlo a través de "Entradas Recientes", más abajo en esta página. Perdonen los inconvenientes.)


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Capítulo 14: De vuelta al hospital


NOTA

Aunque pido que cuiden la versión original y mis Derechos de Autora, este relato puede ser impreso y divulgado para que los mensajes revelados se continúen propagando en el Nombre de Jesús, pero jamás debe ser vendido ya que fue una promesa que le hice al Señor. Amen.


* * *


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