top of page

Capítulo 16: Mi Encuentro con Dios

  • Foto del escritor: Fiel creyente
    Fiel creyente
  • 25 mar 2021
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 30 jul 2022

CAPITULO 16

MI ENCUENTRO CON DIOS


El 11 de enero de 2018, me dieron de alta del Hospital en San Germán para trasladarme a San Juan, al hospital donde me habían extraído el tumor.

Al no ver a mi esposo a mi lado, yo pensé que iba sola en la ambulancia con el paramédico, pero él siempre estuvo conmigo. Iba al lado del chofer.

Como íbamos con tanta velocidad, durante el viaje, sentía en mi cabeza (en el área de la herida) fuertes golpes, cada vez que el chofer pasaba sobre uno de tantos boquetes que encontraba en la autopista. Así estuve por más de una hora, hasta que llegamos al hospital.

Ya en el hospital, recuerdo que se tardaron demasiado tiempo en atendernos. Mi esposo dijo que estuvo esperando más de doce horas, antes de que me llamaran.

Mientras tanto, estando en la camilla, recuerdo que en un momento dado, comencé a sentirme muy mal. Se lo decía a mi esposo, pero él me contestaba que había muchas personas que habían llegado antes que nosotros, y que teníamos que esperar.

Pero yo sabía que no podía esperar más porque empecé a sentirme igual que cuando estuve en la casa con mis dos hijos, antes de haberme llevado al hospital en San Germán.

Sentía que se iban las fuerzas. Ya no podía resistir más. Y le pedí a Dios que, aunque yo le había suplicado en mi casa que me dejara con vida, si esa era Su voluntad, que yo estaba lista para irme. Que me cuidara a los nenes, que era lo más que yo quería. Y sentí que todo se apagó...


* * *


Entonces, pude ver que había varios doctores que estaban "bregando" conmigo. Y sentí la presencia del Señor al lado mío. Y me dijo que lo acompañara.

Pero yo tenía la preocupación de que no podía irme porque debía estar cerca de mi cuerpo cuando despertara. Y Él me dijo más o menos lo siguiente:


"No te preocupes, ellos se van a tardar. Acuérdate que tú volviste a nacer. Es como cuando se forma un bebé. Cada parte del cuerpo es importante y requiere mucho trabajo. Recuerda que lo que se está formando es un ser humano con sentimientos, no es una cosa, y los sentimientos son lo más que requieren tiempo."


Cuando Dios me dijo que volví a nacer, no se refería a mi cuerpo, sino a mi alma. Porque, todo lo que Papa Dios habla es refiriéndose al espíritu. (Lo mismo pasa con Jesús y la Virgen.) Por eso, muchas veces no entendemos los mensajes, es el Espíritu Santo que nos da Sabiduría.


Si alguno tiene oídos, que oiga.

(Apocalipsis 13:9)


Papa Dios había visto que mi alma estaba apagándose porque ya no estaba rezando. Ir a la Iglesia los domingos no basta, tenemos que buscar a Dios todos los días, vivir con Dios, vivir en Dios. Hacerlo parte de nuestras vidas.

Luego que el Padre me habló, me fui tranquila con Él.



* * *


Papa Dios me enseñó algunas cosas, y a su vez, me iba explicando lo que veía.

Él me enseñó, lo que parecía, un cuarto lleno de personas de diferentes países. Ellos estaban acostados durmiendo muy cerca, uno al lado del otro. Entonces, Él los empezó a llamar uno a uno y mencionaba su país de origen. Cada vez que mencionaba a alguien, ésta persona se sentaba, lo miraba, y nuevamente, se acostaba a dormir.

Era como decir:


"Este es fulano, de India."

"Este es sutano, de China."


...o cualquier otro país.


Con esto me quiso demostrar que Él nos conoce a todos y cada uno de nosotros. Pero no solo sabe el nombre que nos dieron en el bautismo, sino también lo que pensamos y lo que sentimos. Él lo ve todo y lo sabe todo.


* * *


Me presentó El Señor dos mapas del mundo, cada uno en forma circular, uno de colores a mano derecha, y otro casi negro a la izquierda. Él me explicó que cuando creó al mundo, los dos eran iguales. Pero, según fue pasando el tiempo, el mundo se fue corrompiendo y poniéndose obscuro. Más o menos, como la imagen que preparé a continuación:



Según me iba explicando, los mapas (que primero estaban sobrepuestos uno encima del otro), se fueron separando, hasta quedar retirados. Y me explicó que el de mano derecha era el Paraíso, y el de la izquierda era la Tierra.

Cuando estaban los mapas unidos, ambos eran de colores. Se veían idénticos, de colores brillantes. Hermosos.

Y me dijo que cuando Él creó la Tierra, era idéntica al Cielo pero, según se fue corrompiendo, se fue obscureciendo.

Yo, ignorante al fin, le dije que ya la gente estaba ayudando al Planeta, y que estaban sembrando y reciclando. Él me dijo que eso estaba bien, y que Él sabía que había muchas personas que estaban "haciendo lo suyo", pero que había que hacer algo más.

Un año después fue que me dí cuenta que el mundo no estaba negro por sucio, sino por la maldad que había. Y que lo que Papa Dios quería era que ilumináramos al mundo con nuestra Luz. Llevando la Palabra a cada rincón del Planeta.


Así nos lo ha mandado el Señor: “Te he puesto por luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra.”

(Hechos13:47)


* * *


Luego, pasamos a un lugar que me pareció ser el Cielo. Allí estaba yo frente al Todopoderoso. Su cabeza era tan grande como mi cuerpo, su cabello era blanco y tenía barba, así como lo pintan. De momento me acordé de Jesús, ¿cómo iba yo a estar con el Padre si debe ser a través de Su Hijo? Hasta pensé que esto era una visión del maligno, que estaba jugando con mi cabeza.

Y Jesús pasó caminando entre nosotros (Él era de una estatura normal). Se paró por un segundo a la derecha del Padre, me miró como diciéndome que todo estaba bien, y luego prosiguió su camino, hacia el lado derecho.

Quiero explicar que yo pude llegar al Padre porque en la Tierra acepté a su Amado Hijo como nuestro Redentor y Salvador, y a Su Santa Madre como nuestra Madre que está en los Cielos.


Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

(San Juan 14:6)




Y Papa Dios me dijo que Él estaba acongojado. No triste ni deprimido, sino acongojado. Y lo único que Él quería era que el mundo fuera como antes, como me lo había enseñado.

Ese fue Su mensaje, claro, corto y sencillo. Y yo pensé: "¡Qué fácil!"

Hasta que regresé, y vi cómo estaba el mundo...


Próximo

Oración de Protección*


Anteriormente

Capítulo 15: El Mensaje de Dios*


*Ver enlaces al final


NOTA

Este relato puede ser impreso y divulgado para que los mensajes revelados se continúen propagando en el Nombre de Jesús, pero jamás debe ser vendido ya que fue una promesa que le hice al Señor. Amen.


* * *


Encuéntranos también a través de Facebook @diarioderevelaciones

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

  • Facebook

©2019 by Diario de Mis Revelaciones. Proudly created with Wix.com

bottom of page