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Capítulo 5: Luego de la Cirugía

  • Foto del escritor: Fiel creyente
    Fiel creyente
  • 21 may 2019
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 15 feb 2023

Capítulo 5

LUEGO DE LA CIRUGIA


5 a 8 de enero de 2018

En un principio, me pareció muy extraño, pero recuerdo haberme encontrado acostada en lo que aparentaba ser una cuna blanca, en un cuarto blanco, repleto de enfermeras jovencitas vestidas de blanco.



Todas ellas me cuidaban como si yo fuera una bebé, y no dejaban que nadie se acercara. Y los que lo hacían, solo me miraban y continuaban su paso. Pero las enfermeras estaban muy pendientes de que no se acercaran mucho ni me tocaran.

Recuerdo haber escuchado a una de ellas decir: "Mira, parece un bebé acabadito de nacer."

Y así mismo me sentía yo, tan frágil, acostada en una cuna, como una bebé acabada de nacer.




Me tomó mucho tiempo entender lo que estaba viendo (más de un año). No sabía si ese recuerdo era real o solo un sueño. Más aún, porque escuchaba mucho la expresión de "es que está delirando", o "fue que la operaron del celebro y está confundida". Por eso había pensado no continuar escribiendo mis revelaciones.

Pero el Espíritu Santo me ha guiado y me ha mostrado las respuestas que estaba buscando. Y, en cuanto pude salir de mi casa, luego que regresé del hospital, visité a mi prima para contarle lo que me había pasado, y fue ella quien me motivó a escribir y a hacer pública mi historia. Ella me explicó que había personas escogidas por Dios que recibían locuciones internas, y otras tenían visiones de la Virgen, nuestro Señor Jesucristo, y hasta de Dios Padre. Y que estos Mensajes había que propagarlos al mundo.

Eso es lo que les pasaba a los que hoy día son los Santos de la Iglesia. Ellos recibieron Mensajes del Cielo, y los dieron a conocer al mundo. Muchos fueron frailes, monjas, o sacerdotes, personas muy devotas a la Iglesia, pero especialmente a Nuestro Señor Jesucristo. Por eso algunos de ellos llevaban Sus estigmas, porque era el mismo Cristo el que se hacía presente en ellos.


"Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros."

(San Mateo 10-20)



Luego de un tiempo, he aprendido que hoy día esto continúa sucediendo. Y que a estas personas se les conoce como los Profetas de los Últimos Tiempos. Ellos y ellas constantemente están recibiendo Mensajes del Cielo para que sean dados al mundo, con el propósito de prepararnos para lo que ha de venir, pero especialmente, para que nos unamos en Oración y abramos nuestros corazones a Dios y le permitamos entrar en nuestras vidas para que también seamos eco y llevemos Su Palabra a los que la necesitan, a los que nunca han escuchado hablar de Él o a los que se han desviado de Su camino.

Por lo tanto, no fue mi imaginación la que creó unas ilusiones, fue algo muy real.


* * *


Luego de haber estado frente a las puertas del Cielo y de hablar con el Angel, el Señor me concedió continuar viendo al mundo con los ojos del alma, en el plano espiritual. Donde todo lo bueno y lo que sigue el Camino de Cristo se ve blanco, con luz o con colores claros; y lo que no, se ve obscuro.

El mejor ejemplo podemos leerlo en Las Sagradas Escrituras, cuando Nuestro Señor Jesucristo se transfiguró frente a Pedro, Jacobo y Juan:


"Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos."

(San Marcos 9:2-3)


La Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo


Imagínense cuán blanco se veía Jesús, si Él es La Bondad Pura. Amén.

En el caso de las enfermeras, no importaba si eran trigueñas, todas ellas se veían blancas, con los cabellos claros y con su uniforme blanco. Porque el color, nada tenía que ver con su piel, sino con su alma.

En ese momento, Dios las envió para que fueran mis Angeles Guardianes. Porque nosotros aquí en la tierra, cuando nos ayudamos los unos a los otros, es porque somos guiados por el Espíritu. Nuestro espíritu se conecta con el de nuestro hermano/a, y así mismo con el Espíritu de Dios a través de Nuestro Señor Jesucristo.

Él es quien nos presenta a las personas que necesitan un consejo, una palabra de aliento o simplemente nuestra compañía, y nos da Sabiduría, a través del Espíritu Santo, para ayudarlos. Pero, para que podamos entender el Mensaje Divino, tenemos que estar en comunicación con Dios, a través de la Oración.

Es la Oración salida del alma la que nos conecta con El Señor. Es nuestra fe, el creer sin ver, lo que llena nuestro espíritu. Y es a través de nuestro espíritu que Dios, a través de Su Amado Hijo Nuestro Señor Jesucristo, que nos brinda los más hermosos pensamientos para dar aliento a los que lo necesitan.

Amén.


Próximo

Capítulo 6: En "Recovery"*


Anteriormente

Capítulo 4: El Mensaje del Angel*


*Ver enlaces al final


NOTA

Este relato puede ser impreso y divulgado para que los mensajes revelados se continúen propagando en el Nombre de Jesús, pero jamás debe ser vendido ya que fue una promesa que le hice al Señor. Amen.


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