Capítulo 4: El Mensaje del Angel
- Fiel creyente

- 6 may 2019
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 15 feb 2023
Capítulo 4
EL MENSAJE DEL ANGEL
5 a 8 de enero de 2018
Todo lo que les relaté en el Capítulo 3 fue maravilloso, y le doy gracias a Dios por haberme permitido pasar por esa experiencia única de poder ver todo lo que hemos creído por fe. Pero ese no era el lugar para yo quedarme en ese momento. Era necesario que regresara para dar testimonio de lo que vi y lo que habría de ver.
El siguiente tema puede ser desconocido para algunas personas y controversial para otros. O muy bien, simplemente se mantiène en el olvido o se ignora, para no aceptar que existe. Pero en el regreso a la realidad de la vida yo lo vi y lo viví, y es muy importante comunicárselo para que conozcan la importancia de consagrarnos a Dios todos los días.
Antes de comenzar, quisiera que hagamos una Oración para pedirle a Nuestro Padre Celestial que nos cuide y nos proteja, como lo hace siempre:
Padre amado. Padre Celestial. Todopoderoso y Misericordioso. Gracias por todas las Bendiciones que nos das diariamente. Te pido que alejes de nuestras vidas todo mal, y nos cuides, como lo haces siempre. Que envíes a tus Angeles para que nos protejan, y nos cubras con Tu Manto Sagrado. Te lo pido, Señor, en nombre de tu Amantísimo Hijo Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Y en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
* * *
Luego de haber estado tan cerca del Cielo, me di cuenta que había llegado al balcón de mi casa. Yo estaba acompañada de un ser de luz (un Angel), y éste me estaba explicando lo que había en el balcón. El Angel y yo nos veíamos con colores normales, pero con luz, como los colores del arcoiris.
Mi piel era de color rosado, se veía muy tersa. La apariencia del Angel no la puedo describir porque no recuerdo haberlo mirado. Solo sé que estaba a mi lado y que era de colores. Este estaba conmigo para enseñarme lo que había en mi casa y para protegerme.

En el balcón de mi casa yo podía ver muchas sombras obscuras. Quizás como veinte. Estaban muy juntos frente a la puerta de la entrada. Probablemente estaban agrupados porque el balcón es relativamente pequeño.
Yo no entendía lo que estaba pasando, y el Angel me explicó que esos eran seres del mal. Pero aún así, no tuve temor alguno porque me sentía protegida por él, quien era un enviado de Dios.
También me dijo que ellos le temen al Señor y a todo lo que representa o simboliza a Dios. Saben que Él es Nuestro Creador y que es el Todopoderoso. Por eso siempre andan en grupos, nunca solos, porque no pueden atacar a los seres de luz.
Jesús dijo:
"Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus Angeles en el Cielo están constantemente en presencia de mi Padre Celestial."
(San Mateo 18:10)
Los seres de luz somos todos aquellos, que creemos y seguimos a Dios y la Doctrina que Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó. Por eso somos los más molestados, para tratar de desviarnos del camino de la Salvación.
Jesús dijo:
"Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida."
(San Juan 8:12)
Es muy importante consagrarnos a Dios y a todo lo que representa Su Santidad diariamente para que Él envíe a Sus Angeles a cuidarnos. También debemos hacer nuestras Oraciones todas las noches para que nuestros sueños sean protegidos. Todo esto, sin olvidarnos que el contacto con Dios debe hacerse a través del Espíritu Santo, en nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
El comprender lo que había visto en mi casa me tomó tiempo, y fue gracias a una amiga que pude hacerlo. Pero lo que ví me hizo recordar que yo había dejado de rezar en mi casa, y tampoco me estaban cubriendo las Oraciones de mi mamá, quien acostumbraba a rezar el Rosario todas las mañanas pidiendo por todos, especialmente por sus hijos.
Además, se había hecho la costumbre de ver películas de terror, entre otras cosas, donde algunas veces se invocaba al mal.
Mi familia siempre ha tenido la costumbre de asistir a la Iglesia los fines de semana, y así continúo haciéndolo, pero cuando me iba a dormir, no rezaba. La televisión y el celular habían sustituído mis Oraciones, y cuando no se ora, quedamos desprotegidos, y damos paso a que se allegue el mal.
Esto no significa que El Señor nos abandona. No. Él siempre está allí. Somos nosotros quienes nos olvidamos de Él, y Él nos da el espacio que nosotros mismos buscamos. Pero, inmediatamente que reaccionamos para el bien, y nos acordamos de Jesús, Él se manifiesta hasta con las cosas más insignificantes que podamos imaginarnos. ¿No les ha ocurrido en algún momento de sus vidas que, en el momento más triste, miramos hacia el cielo y vemos un arcoiris? ¿O un pájaro? ¿O una flor? ¿O una mariposa? ¿O escuchamos el llanto de un bebé? ¿O el canto de un gallo? ¿O quizás un coquí?

Pues, ese es nuestro Señor haciéndonos sentir Su Presencia. Diciéndonos que Él está allí para nosotros "todos los días hasta el fin del mundo" (San Mateo 28:20).
Amén.

Próximo
Capítulo 5: Luego de la Cirugía*
Anteriormente
Capítulo 3: El Cielo*
*Ver enlaces al final
NOTA
Este relato puede ser impreso y divulgado para que los mensajes revelados se continúen propagando en el Nombre de Jesús, pero jamás debe ser vendido ya que fue una promesa que le hice al Señor. Amen.
Encuéntranos también a través de Facebook @diarioderevelaciones



Comentarios