Capítulo 8: De vuelta a casa (Parte 1)
- Fiel creyente

- 10 sept 2019
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 jul 2025
Capítulo 8
DE VUELTA A CASA
(Parte 1)
8 de enero de 2018
Recuerdo la noche en que mi esposo llegó con mi hermano a recogerme. Me dio mucha alegría verlos, aunque me pareció extraño verlos juntos ya que sabía que habían llegado desde San Germán.
En el camino, mientras ellos conversaban yo miraba por la ventana y veía cómo se iba obscureciendo la ciudad por donde pasábamos. El camino que íbamos dejando atrás. Sin embargo, veía muy alumbrado por donde pasaba la guagua. Recuerdo que les llegué a comentar todo el daño que había hecho el Huracán María, y que aún había muchos sectores sin luz, pero sinceramente creo que ni siquiera me escucharon ya que estaban envueltos en su conversación.

Lo que les voy a narrar ahora va a sonar muy extraño, y quizás piensen que estaba mal de la cabeza, pero les aseguro que es solo el principio de lo que me sucedió, luego de haber salido del hospital.
En la guagua donde viajaba, podía ver a mi nene, mi hijo menor. No me hablaba, pero podíamos comunicarnos.
El estaba asustado porque veía cuando todo se obscurecía, pero yo lo calmaba. Inclusive, tomé la caja de unas papitas fritas que me había comido, y la fui cortando hasta formar una cruz, para que el nene se sintiera protegido.
Recuerdo que yo miraba constantemente a mi esposo por el espejo, para que no me viera hablando con el nene y pensara que estaba loca.
La explicación que tengo sobre esto, es la misma que les había ya dicho en capítulos anteriores. Nuestro espíritu se conecta con los seres amados a través del suyo. En mi caso, yo estaba muy suceptible por el hecho de que estuve al borde de la muerte, y aún estaba muy delicada de salud. Por eso, podía tener ese contacto con los demás, no solo físico, sino a través del espíritu.
En el Credo que rezamos en la Iglesia, comenzamos diciendo:
"Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible."
Esto comprueba lo que me estaba sucediendo. Aunque otras personas no lo veían, luego de salir del hospital, yo podía ver esto y muchas otras cosas que les estaré narrando.
* * *
Cuando llegamos a casa de mi hermano, a recoger al nene, éste estaba durmiendo. Así, que mi hermano lo cargó hasta la guagua. Y fue allí que le dí en su mano la cruz de cartón que le había preparado.
Pero eso no fue lo único que pasó esa noche. Cuando nos estacionamos en su casa, en ese mismo instante, llegó la luz, luego que se había ido por el Huracán María, el 20 de septiembre de 2017. Les llegó el 8 de enero de 2018. ¡Bendito sea el Señor, por ese acontecimiento! Los que tenemos fe, y creemos en el Poder del Señor, sabemos que las casualidades no existen.
Humildemente pienso que Dios me utilizó para llevarle luz a mi hermano y su familia, pero no solo la eléctrica, sino la Luz y la Bendición del Señor. Amén.
Próximo
Capítulo 9: De vuelta a casa (Parte 2)*
Anteriormente
Capítulo 7: La Presencia de Mis Padres*
*Ver enlaces al final
NOTA
Este relato puede ser impreso y divulgado para que los mensajes revelados se continúen propagando en el Nombre de Jesús, pero jamás debe ser vendido ya que fue una promesa que le hice al Señor. Amen.
Encuéntranos también a través de Facebook @diarioderevelaciones



Comentarios